
Aleman grup / Sello independiente.
Producción artística: Daniel Maza.
Ingeniero de sonido: Eduardo Herrera.
En 2001, Eduardo Herrera ingresó en la órbita de Aleman Grup y resultó la mejor inversión para los trenquelauquenses después del acercamiento de Daniel Maza, o la compra de la primera guitarra que fundó Agripina.
Sermón de vino se grababa semanas antes de aquel quilombo de balas y cacerolazos; la dupla Herrera-Maza le daba sonido y forma al disco que hoy encontramos en todas las casas de Trenque Lauquen.
Ocho años después la banda desembarca nuevamente en capital y bajo la dirección de estos monstruos concibe Todos somos extranjeros. Su álbum más logrado, un álbum esencial.
Como si se tratara de una fastuosa superproducción destinada a perdurar, el nuevo material de los hermanos Azpiroz arranca con una introducción de nuevas y más cuerdas, renovando su repertorio. Ajustados arreglos de violín anticipan un cambio estético y de mensajes: Todos somos… abandona la denuncia para cantarle al hombre, indagando en sus inquietudes existenciales.
Así Jorge “aleman” (que en el año 2005 editó el libro de cuentos y poesías Bailando sobre la espuma), endulza su voz y se anima a derramar toda su poesía, simple y aguda, como los versos de Tejada Gómez y la prosa de Isidoro Blaistein, homenajeados en “Soneto y medio” y “Cerrado por melancolía” respectivamente.
En “Bebe de mi cabernet” desnuda un amor con un susurro y una guitarra criolla, en una habitación que es refugio de mundo. Y enseguida la fuerza movilizadota de una canción utópica (“Utopic song”) dedicada a los niños. Con una ascenso arrollador nos empuja a soñar con los que sueñan, a sembrar con los que siembran, alentados por el saxo de Walter Ledesma que se funde en un final de bandoneón.
Aplaudimos en “Telefunky”, la parodia a la caja boba; quizás el tema que guarda mayor parecido con el disco anterior.
