Mostrando entradas con la etiqueta Número 3. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Número 3. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de junio de 2012

Hiroshima, ciudad a la medida del amor

Fotograma del film

Buscas en Roma a Roma, ¡oh, peregrino!,
y en Roma misma a Roma no la hallas
(“A Roma sepultada en ruinas”, Francisco de Quevedo)


Una joven actriz francesa, en 1958, se encuentra filmando una película sobre la paz en Hiroshima. Allí conocerá a un japonés y se enamorará de él. Pero este amor, azaroso, efímero y fuera del tiempo a la vez, le hará recordar otro amor, en Nevers, una ciudad pequeña de Francia, durante la ocupación alemana. El encuentro fortuito de estos dos personajes, a trece años de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, dará lugar a fascinantes diálogos líricos donde se tensiona la relación entre historia, memoria y olvido. (en la capacidad de recordar)
A cincuenta y tres años del estreno de una película que pisó fuerte en el terreno de la naciente “nouvelle vague” de cine francés, revolucionando los supuestos del realismo para representar los horrores de la guerra y de los bombardeos, volvemos a la historia de esta historia: Hiroshima mon amour.

jueves, 28 de junio de 2012

Encantados naranjos

ph Página /12

Fue en París, en 1961, donde le volvieron las voces de ese Tucumán que creía haberse sacado de encima. Entonces, Elvira Orpheé ya parecía tener bien claras dos decisiones estéticas que darían solidez y originalidad a su novela: desestimar la obsesión por los hechos para narrar, y agravar la poesía natural que tiene la gente de pueblo, haciendo que los personajes digan mucho más de lo que dicen, y que sus paisajes dejen de ser reales para ser metafísicos.
Quizás sea ese deseo de poesía, como una necesidad de librar a la vida y a la memoria de la tiranía del lenguaje cotidiano, el que la impulsa a narrar no desde la coyuntura o la peripecia, sino a través de los monólogos de tres personajes Félix Gauna, Atala Pons y Mimaya.

miércoles, 27 de junio de 2012

Pequeña historia de Angela Tullida


ph DarkSoul



¿Cómo iniciar una reseña de un disco? Desde dónde pararse para emprender la tarea. ¿Desde la relevancia que tiene o tendrá en la Historia de las artes (rock es nuestro caso) la obra en cuestión? ¿En la destreza y vanidad musical de sus integrantes? ¿En la capacidad emocional de sus letras y melodías? En fin...
Obviamente, cualquier elección es arbitraria y nos compromete como oyentes y sujetos en medio de una incalculable cantidad de material sonoro, y para bien o para mal, de no sólo rock. Entonces, en cierta medida, hablar de discos o artista es hablar de nosotros como sujetos sociales y valoradores de arte inmersos en un sistema de consumo y producción.
Pero hay otra cuestión que se presenta y es ¿cómo hablar de un disco como unidad (si es que la tiene) sin mencionar la historia de la que forma parte? ¿Se puede pensar una obra aislada del resto, no sólo de las contemporáneas, sino y mas importante – creo -  de sus anteriores, de su lugar en una historia, la historia del artista o grupo? ¿Se puede pensar el arte fuera de su época e historia?
Obviamente hay varias respuestas posibles a éstas cuestiones y ninguna dará con la definitiva.
Ángela Tullida es una banda de movimiento lento, se mueve espesamente en el under desde hace más de 15 años. Su carrera discográfica es parca y descarnada consta de tan sólo cuatros discos de estudio y un reciente DVD de uno de sus conciertos en nuestra vecina Montevideo.

martes, 19 de junio de 2012

Sarampión mamá, esto es contagioso!


Kevin Johansen comenzó su carrera solista grabando en Nueva York, en el sello de Hilly Krystol, dueño del emblemático CBGB, donde naciera décadas atrás la banda Ramones. Sin embargo, tuvo que esperar varios años para alcanzar la popularidad en Argentina, que llegó de la mano de un fenómeno televisivo.  De allí en adelante, la curiosidad de un nuevo público aumentó considerablemente el número de butacas en sus conciertos, y, paulatinamente, fue obligando a los críticos a abandonar el término “de culto” para referirse a su cancionero, que él no duda en considerar popular. Artista algo inclasificable, sus discos sorprenden por el eclecticismo, el bilingüismo y la sutileza de sus canciones. En una entrevista a fondo desmenuza la historia de varios de sus temas, el modo de utilizar la ironía y el humor para contar historias, su relación con la industria musical, lo pasado, lo prohibido, y la posición política que han elegido tomar varios personajes artísticos en la Argentina de hoy.
           
ph. Francisca Gortari


 “Anduve por el norte, anduve por el sur, como autogeografía en un eterno tour
vi que no es solamente cuestión de latitud…”
(Kevin Johansen, Road movie).

Tiempo antes de desembarcar por segunda vez en Buenos Aires con un fresco cancionero solista bajo el brazo, Kevin Johansen había emprendido un viaje al norte de casi todo. Inmerso en un derrotero sonoro itinerante, con su guitarra, un demo muy casero y nada  por perder, anduvo por bares neoyorkinos, dando vida a un sueño americano que iba traduciéndose en cuentos, anécdotas, vivencias musicales.

domingo, 12 de febrero de 2012

Caballo

de Hernán Ronsino.
Ilustración Bernardo Ferreyro.


Ese ansioso caballo de verano
Haroldo Conti

         Polo y Cachila reciben la orden. Almada, apoyado en la puerta del rancho, dice: “Tienen que ir a buscar el caballo y traerlo a la quinta antes del atardecer”. El caballo pastorea junto al río. Lo dejaron ahí, el domingo, después de las carreras de trote. Es un zaino colorado. Se llama Chúcaro trelpón. Y ganó la de fondo dando un batacazo. Ahora un tal Samudio, parece, lo quiere comprar.
         El río queda del otro lado del pueblo. Entonces tendrán que recorrer, ida y vuelta, cerca de treinta kilómetros. Cachila se moja la cabeza, en un costado del rancho, abriendo ampliamente las piernas bajo una canilla que pierde y está rodeada por un fandango cargado de moscas. Dos o tres hijos de Almada, las mejillas marcadas por líneas secas de moco, lo miran a Cachila mojarse la cabeza y estremecerse por sentir el agua tan fría en la nuca. Polo, en cuero, la honda colgada en el cuello, lo espera en la calle, montado en la bicicleta. Entonces Cachila se sube en el caño. Y los hijos de Almada empujan la bicicleta para que arranquen. Después son los perros flacos y hambrientos de Almada los que hacen la custodia, más o menos, hasta la Cerámica abandonada. Y es a partir de ahí que viajarán solos y escucharán, ellos, Polo y Cachila, nada más que el rumor de las palomas y algún que otro pájaro de la siesta.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Número 3

Sumario //////////
Editorial
Personaje / Lila Downs
Apuntes sobre el rock
Entrevista a Kevin Johansen
Reseñas
Del Otro lado del objeto / Hiroshima mon amour
Nota de tapa / ¿Con qué editorial harás la revolución?
Breve historia de Angela Tullida
Ficción / Caballo, de Hernán Ronsino
Dossier / Guerra Civil Española