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sábado, 4 de agosto de 2012

Arriba quemando el sol: Milagro Sala y la revolución tupaquera


Por Agustín Arzac 
Publicado en  diario NEP
Arriba quemando el sol
Milagro Sala y la revolución tupaquera


“Ahora que regresa la esperanza
y la tusca de la vida ya se está por apagar”
Cinza-Dubin (Tango villero)


Presentar una entrevista a Milagro Sala supone un repaso previo, al menos breve, sobre los doce años de construcción de la Tupac Amaru. Construcción de poder popular, de dignidad, de autoestima y de respeto.
Hoy, el resultado es un movimiento organizado desde las bases, con una formación de cuadros permanente, con 900 delegados en más de 14 provincias que no agachan la cabeza ante nadie, jamás. Pero Tupac Amaru es hija de la resistencia al neoliberalismo más salvaje en la zona más olvidada y más pobre de la Argentina. A fuerza de piquetes y escraches, y soportando con estoicismo la represión -que ya les cobró 11 vidas-, supo cargarse a 5 gobernadores en menos de una década y romper con lógicas asistencialistas y de clientelismos tan arraigadas en la provincia. Y por eso es lo que es.
Sus fuertes, sus trincheras han sido las copas de leche en los barrios. Vendiendo empanadas y bollos, en la cancha o en los bailes, pudieron levantar los hornos de barro en cada villa y fueron sumando cientos de compañeros. Y nunca tuvieron ayuda del gobierno, ni bolsones de comida, ni subsidios.
En 2003, Néstor Kirchner les dio el primer plan de construcción de viviendas: 200 casas que tenían que ser entregadas en 6 meses. Y la construcción deja mucha plata, dice Milagro. “Y que mejor que nos deje mucha plata y que la pongamos otra vez en escuelas, en fábricas, en hospitales, para que todos tengamos trabajo, educación y salud”...
La Tupac, con 15 mil puestos de trabajo, es el tercer empleador de la provincia, detrás del Estado y del grupo Ledesma, de los Blaquier. Lleva construidas más de 7.000 viviendas, y en cada barrio, en cada “cantri”, hicieron fábricas metalúrgicas, textiles, bloqueras, pero también piletas (algunas climatizadas), complejos deportivos, centros culturales y centros de salud. Escuelas para niños con capacidades diferentes, escuelas primarias, secundarias y terciarias, donde se han incorporado 4 nuevas tecnicaturas que son “Economía Social y Desarrollo local”,  “Agente Sanitario y Promotor de la Salud”,  “Turismo” y “Diseño y Producción de Indumentaria”.
La construcción de sentidos en lo simbólico, las referencias permanentes al Che y a Evita como ejemplo de personas consecuentes, solidarias y luchadoras, han formado conciencia revolucionaria en cada uno de los tupaqueros. La tradición, las costumbres, los antepasados, la veneración a la pachamama han sido rescatados del olvido. La hermandad que los une a Evo Morales y al pueblo boliviano nos habla de un nuevo despertar Nuestroamericano, el sueño de la Patria Grande.
La Tupac nos muestra otra vez que el poder se conquista y que las reivindicaciones están ahí, para tomarlas. Y los tupaqueros, el 27 de julio, marcharon otra vez para conquistar la justicia.

martes, 19 de junio de 2012

Sarampión mamá, esto es contagioso!


Kevin Johansen comenzó su carrera solista grabando en Nueva York, en el sello de Hilly Krystol, dueño del emblemático CBGB, donde naciera décadas atrás la banda Ramones. Sin embargo, tuvo que esperar varios años para alcanzar la popularidad en Argentina, que llegó de la mano de un fenómeno televisivo.  De allí en adelante, la curiosidad de un nuevo público aumentó considerablemente el número de butacas en sus conciertos, y, paulatinamente, fue obligando a los críticos a abandonar el término “de culto” para referirse a su cancionero, que él no duda en considerar popular. Artista algo inclasificable, sus discos sorprenden por el eclecticismo, el bilingüismo y la sutileza de sus canciones. En una entrevista a fondo desmenuza la historia de varios de sus temas, el modo de utilizar la ironía y el humor para contar historias, su relación con la industria musical, lo pasado, lo prohibido, y la posición política que han elegido tomar varios personajes artísticos en la Argentina de hoy.
           
ph. Francisca Gortari


 “Anduve por el norte, anduve por el sur, como autogeografía en un eterno tour
vi que no es solamente cuestión de latitud…”
(Kevin Johansen, Road movie).

Tiempo antes de desembarcar por segunda vez en Buenos Aires con un fresco cancionero solista bajo el brazo, Kevin Johansen había emprendido un viaje al norte de casi todo. Inmerso en un derrotero sonoro itinerante, con su guitarra, un demo muy casero y nada  por perder, anduvo por bares neoyorkinos, dando vida a un sueño americano que iba traduciéndose en cuentos, anécdotas, vivencias musicales.

lunes, 25 de abril de 2011

Noches Florentinas

Folk Tex-Mex Dark Urbano

Decidida a alejarse cada vez más de eso que hoy llamamos rock, Noches Florentinas encarna todo el espíritu del sonido mejicano en un disco de aggiornadas interpretaciones con un estilo propio bien definido.


Muy propio de los escritores románticos, Heine homologa su sensibilidad casi metafísica a la de Maximiliano, protagonista de Noches Florentinas. Allí, la figura de Niccolo Paganini no se adapta estrictamente a una intención realista de introducir un personaje histórico en consonancia con los ficticios, o de dar cuenta del contexto como un actor entretejido en la trama literaria. Si Niccolo Paganini está en el centro de la historia es porque desde él se proyectan las imágenes y sensaciones que le brotan a Maximiliano en la escucha de su violín; el efecto de sentido de su representación es, entonces, la de un cúmulo de experiencias sensoriales que conocemos por nuestro protagonista.
Tanto esa experiencia sensorial en la que su cuerpo, al ritmo del arco italiano, era invadido por un fuego coloreado de sombras, como la escucha atenta y predispuesta, son espacios de referencia donde la banda encuentra la identidad de su nombre. Esa identidad impone la petición de imitar la actitud de Maximiliano, para que la experiencia musical se concrete y el juego de luces y sombras nos atrape o nos aterre.
“No son canciones, si bien nunca queremos salirnos de ellas, son como estados de ánimo, como capas de sensaciones que piden una atención especial del receptor. Mezclamos ritmos, somos un producto de nuestra propia manera de recepcionar y escuchar la música... más allá de nuestra experiencia de hacer música. Proponemos climas a los que el receptor debe someterse, proponemos una experiencia musical... construimos tensiones, armonías y disonancias que manifiestan una percepción del mundo." “Queremos hacer de lo ambiguo, de las distintas sensaciones, un juego de luz y de sombras sonoras, una estética del claro-oscuro”.

domingo, 13 de febrero de 2011

Todos somos extranjeros.


Aleman grup / Sello independiente.
Producción artística: Daniel Maza.
Ingeniero de sonido: Eduardo Herrera.

En 2001, Eduardo Herrera ingresó en la órbita de Aleman Grup y resultó la mejor inversión para los trenquelauquenses después del acercamiento de Daniel Maza, o la compra de la primera guitarra que fundó Agripina.
Sermón de vino se grababa semanas antes de aquel quilombo de balas y cacerolazos; la dupla Herrera-Maza le daba sonido y forma al disco que hoy encontramos en todas las casas de Trenque Lauquen.
Ocho años después la banda desembarca nuevamente en capital y bajo la dirección de estos monstruos concibe Todos somos extranjeros. Su álbum más logrado, un álbum esencial.
Como si se tratara de una fastuosa superproducción destinada a perdurar, el nuevo material de los hermanos Azpiroz arranca con una introducción de nuevas y más cuerdas, renovando su repertorio. Ajustados arreglos de violín anticipan un cambio estético y de mensajes: Todos somos… abandona la denuncia para cantarle al hombre, indagando en sus inquietudes existenciales.
Así Jorge “aleman” (que en el año 2005 editó el libro de cuentos y poesías Bailando sobre la espuma), endulza su voz y se anima a derramar toda su poesía, simple y aguda, como los versos de Tejada Gómez y la prosa de Isidoro Blaistein, homenajeados en “Soneto y medio” y “Cerrado por melancolía” respectivamente.
En “Bebe de mi cabernet” desnuda un amor con un susurro y una guitarra criolla, en una habitación que es refugio de mundo. Y enseguida la fuerza movilizadota de una canción utópica (“Utopic song”) dedicada a los niños. Con una ascenso arrollador nos empuja a soñar con los que sueñan, a sembrar con los que siembran, alentados por el saxo de Walter Ledesma que se funde en un final de bandoneón.
Aplaudimos en “Telefunky”, la parodia a la caja boba; quizás el tema que guarda mayor parecido con el disco anterior.

viernes, 4 de febrero de 2011

Desde el CEARTE, entrevista a Luis Cabrera

Una extensa trayectoria como dramaturgo, director, y en ocasiones, actor, sumada a la difícil tarea de llevar adelante el proyecto CEARTE hacen de Luis Cabrera una figura emblemática del teatro trenquelauquense. A poco de editarse Bolivia en el libro que compila a los mejores autores bonaerenses, el escritor nos habla de la posición del dramaturgo contemporáneo y analiza el momento que atraviesa el movimiento regional, remarcando las diferencias entre el pasado y el presente de la escena local.
Texto Agustín Arzac. Fotos Mariana Moreda


Dramaturgos de la provincia de Buenos Aires es el nombre de uno de los libros que en 2009 publicó Argentores luego de que un jurado conformado por Mauricio Kartun, Gladis Gómez y Marcelo Marán seleccionara las obras más importantes de los autores de la región. En el aparece la obra Bolivia de Luis Cabrera, llevada a escena en varias oportunidades por el grupo CEARTE con un elenco integrado por Hilda Domecq, Lelia Tocha y Cesar Barella (luego remplazado por Juan Alberto García) y dirigida por el propio Cabrera. “Bolivia nació sin reparto, pero enseguida me di cuenta que el personaje de Ildo solo lo podía hacer Juan García. En principio empezó como un delirio. Me acuerdo cuando la escribí, me senté con la cabeza absolutamente blanca. Abrí la hoja y puse “desierto, arena y pedregal…calor”.
La obra relata la historia de una travesía turística emprendida por el matrimonio de Martita e Ildo, y su suegra Fanny; la “Expedición argentina Haedo –Lima”, viaje que busca recrear el camino del general San Martín en la cruzada libertadora, esta vez, a bordo de un Siam di Tella, el auto nacional. Es la intención del autor la de mostrar a protagonistas que son estereotipos de la clase media del conurbano con rasgos comunes y trillados, y desde esa exageración de los personajes surgen las conversaciones más excéntricas y los núcleos de conflictos.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Pin, el comandante intergaláctico.





La formación se detiene lenta y ruidosa en la estación central del metro, en París. Al silbato agudo, las puertas automáticas de los vagones se repliegan y decenas de personas se apresuran sobre la línea amarilla del andén, dispuestas a ingresar. Los que descienden apenas se detienen a escuchar a los dos muchachos de espesas melenas que, desde muy temprano, interpretan melodías andinas.
Cruzado de piernas, sobre un banquito de madera que cruje con el zarandeo que acompaña su flauta, el líder de Los Jaivas Alberto Alquinta. A su lado, de pié, el violinista; chaleco negro y pañuelo de seda blanca anudado al cuello: Jorge Pinchevsky.




Al único espectador atento se le vuelven moradas las manos por los aplausos. Sabe distinguir el talento, también es músico, su nombre: Cyrille Verdeaux, un virtuoso tecladista y líder de la banda francesa de rock progresivo Clearlight.
El “Gato” Alquinta anda descalzo. También caminaba su Chile sin nada en los pies ni en los bolsillos, muy lejos de las seguridades que ser una estrella de rock chilena le podía garantizar. Los Jaivas, pioneros en el rock progresivo fusionado con sonidos del altiplano y el folclore, habían conseguido el éxito y la popularidad, con un mensaje similar al del grupo argentino Arco Iris, comandado por un joven Gustavo Santaolalla.
Pinchevsky, que viajaba en soledad, sólo puede mostrar su inseparable violín. Sigue chamuyando con el francés. Y se cuentan, como pueden, como les sale, sus comienzos en conservatorios haciendo música clásica, sus posteriores incursiones en el rock, los instrumentos eléctricos y los sintetizadores. El idioma que los une es otro, y ya dio su veredicto.
Los tres parten en busca de un lugar más tranquilo para comer y seguir conversando. Hoy la gorra no está del todo llena, pero con eso alcanza para el plato en algún barrio latino en París.

Rock-full track con semidesarrollo

Antes de que el mono Cohen (Rocambole) lo acercara a la Cofradía de la Flor Solar, Jorge Pinchevsky era un tipo formal que usaba corbata, traje y mocasines, y que rigurosamente tomaba ensayos en el Teatro Argentino con la Sinfónica de La Plata, donde era el primer violín.
La formación musical de “Pin” (como lo llamaban sus amigos) no siempre fue clásica. Era muy pequeño cuando su padre le regaló el primer violín, y sus primeras notas las hizo para acompañar canciones de folclore y tangos. A los once comenzó a tomar clases en un conservatorio en Rosario. Pero fue por los dieciocho cuando empezó a sentirse encerrado en la estructura rígida del clasicismo, como confesaría años más tarde. Ya mudado a La Plata, ensayaba la novena sinfonía de Beethoven, interpretaba piezas de Bach y de Paganini en la Sinfónica de la ciudad, segunda del país, pero no podía aguantar más el lugar que le habían creado para expandirse musicalmente.